Reseña del Coloquio Internacional de Filosofía y Cine

Los días 29 y 30 de octubre se llevó a cabo el primer Coloquio Internacional de Filosofía y Cine en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Contó con la participación de profesores de la FFyL, del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), y de especialistas en materia cinematográfica. El eje temático de este primer encuentro fue la Avaricia, ya sea concebida como uno de los pecados capitales, ya como vicio, o incluso como virtud en tiempos modernos.

La primer mesa compuesta por Orlando Merino, Paul Majkut, Gilberto Valdez, Gerardo de la Fuente y Leticia Flores Farfán; planteó dos concepciones, principalmente, respecto a la avaricia, una de ellas como el afán de desear poseer infinitamente, y otra como evitar el gasto de aquello que se posee. Se señaló la figura del avaricioso castigado como una constante en un sinnúmero de películas, pero también se dejó a discusión la pregunta: ¿Qué sucede cuando el avaro no recibe castigo? La cuestión anterior, abrió el debate sobre si aún se concibe a la avaricia como un pecado, vicio, etc., o si ha ido cambiando en distintas épocas.

Discusión que fue profundizada en la segunda mesa, donde intervino Alberto Constante, Ignacio Díaz de la Serna, Cesáreo Morales y Horacio Potel; quienes debatieron sobre los pecados de nuestra época y los efectos que se generan a partir de ellos. La culpabilidad impuesta por otro o incluso buscada por el propio avaro; la insatisfacción como aquello que nos mueve a la avaricia. Y sobre como lo otro se vuelve ajeno y por ello objeto de deseo, es decir, el avaro desea poseer aquello que no es, aquello de lo que carece. Resalta la participación de Cesáreo Morales en esta mesa, pues su intervención fue a modo de lectura de un guión cinematográfico, en el cual confluían una suerte de historia de la filosofía junto con una historia del cine.

La tercera mesa contó con la participación de Felipe Coria, director del CUEC, de Bily López y Armando Casas; donde primeramente se discutió la relación de la avaricia con la lujuria, dándole un giro a la clásica concepción de la avaricia, en lugar de un afán por conservar, lo que hay es un despilfarramiento infinito. Enseguida, se planteó como la filosofía se muestra avara, respecto a la difusión que de ella se hace, y cómo internet, puede mostrarla generosamente. Por último, un ejemplo de avaricia en el cine, con la película del mismo nombre, donde el personaje padece su avaricia ya no con majestuosidad, más bien entre miseria y muerte.

En la cuarta y última mesa participaron Mariluz Suárez, quien presentó un monólogo que narraba la confesión de una mujer avara, a un sacerdote. Intervino también Salvador Gallardo Cabrera, quien concibió a la avaricia como pura suspensión de afectos; José Escurdia señaló como en la filosofía de Spinoza, la avaricia sólo es negativa respecto al incremento o no de una determinada potencia. Finalmente, Antonio Marino, presentó un pequeño análisis de la avaricia en la película “El Mercader de Venecia”, donde se expresan distintos afectos: culpa, venganza, ambición, etc.

En síntesis, este primer coloquio además de generar el diálogo y la creatividad entre dos disciplinas, por un lado el cine y por otro la filosofía, nos exhorta a reflexionar el tratamiento, los procesos, los efectos, etc., de un modo particular de experiencia, que en este caso fue la avarcia, y que si bien las concepciones que de ella se tenían, en un primer momento, distan entre sí, se logró problematizar y pensarla diferente, dentro del quehacer cinematográfico y filosófico, pero siempre considerándola en nuestras prácticas vitales.

Reseña de Sandra Leticia Reyes Alvarez

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