José Gaos

José GaosGaos llegó a México en el verano de 1938. Tenía justamente la edad del siglo y venía precedido de un cierto nombre como traductor, colaborador de la Revista de Occidente y profesor de filosofía. Se había iniciado en las tareas docentes desde 1925, en España, en los institutos de Segunda Enseñanza —si no se cuenta el año previo pasado en la Universidad de Montpellier, Francia, como lector de Español y Literatura española. En 1930 fue nombrado catedrático numerario de la Universidad de Zaragoza y, tres años más tarde, de la Central de Madrid. En esta Universidad estuvo encargado del curso de Filosofía y didáctica de las ciencias humanas, además de la dirección del año preparatorio de la Facultad de Filosofía y Letras hasta 1936, en que pasó a desempeñar la Rectoría de la Universidad. Con esa calidad llegó todavía a México, invitado por el gobierno del general Lázaro Cárdenas, para participar en la organización de la Casa de España en México, de la que fue miembro fundador y a la que permaneció ligado hasta su nombramiento como profesor de Tiempo completo de la UNAM -cuando la Casa llevaba ya el nombre de El Colegio de México.

La relación con la Casa de España no le impidió a Gaos desempeñar tareas docentes regulares —de hecho, lo hizo por un cierto tiempo— en otras instituciones de la ciudad de México. Pero las cumplidas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM tenían un carácter especial, como parte de sus compromisos con la propia Casa de España; por eso fue siempre claro que su mayor esfuerzo como maestro estuvo consagrado a la UNAM, quien así lo reconoció en 1953 al hacerlo profesor emérito. Desde el inicio de los cursos de 1939, Gaos enseñó sin interrupción en la Facultad, hasta terminar el primer semestre de 1966 — tres años antes de su muerte-, en que renunció a causa del conflicto universitario de ese año. Una renuncia a la que nunca dio trámite la Facultad por venir de un profesor emérito. Había sido profesor extraordinario hasta 1957 en que fue nombrado ordinario, pero se incorporó al profesorado de carrera, con tiempo completo, el año 1953. En esta fecha se trasladó también de El Colegio de México a la Facultad el Seminario para el estudio del pensamiento en los países de lengua española, que siempre estuvo bajo la dirección de Gaos, en el que se elaboraron, como tesis de grado, una veintena de libros, la mayor parte de los cuales fueron decisivos en la investigación de sus respectivas materias. Pero aparte de este seminario, Gaos dictó otros de lectura de textos, de los cuales resultaron también tesis de grado y publicaciones diversas de los asistentes. A partir de 1939, sin que esto cambiara con la naturaleza de los nombramientos, dictó siempre dos cursos en forma simultánea —o un curso y un seminario de textos clásicos, cuando alguno de los cursos no estaba acompañado de su propio seminario de prácticas. Nunca dejó de redactar íntegramente sus lecciones y sólo en ocasiones excepcionales repitió partes de alguna de ellas —aunque el registro académico de los cursos anunciara la misma materia.

Imposible dar cuenta en esta nota de todos los cursos ofrecidos por Gaos en la Facultad. Sólo se señalan cinco a manera de ejemplo, elegidos ya por su influencia en el trabajo de algunos de sus discípulos, ya por su peso en las orientaciones de la filosofía en México durante las tres décadas de la presencia de Gaos en las aulas, o por su notorio lugar en la definitiva exposición sistemática que hizo de su propio pensamiento. El primero es el curso de Historia de la filosofía, iniciado en 1939 con el estudio de los presocráticos, y prolongado casi sin interrupción a lo largo de todos los semestres académicos hasta 1954; un curso que vino a culminar con la lectura pormenorizada de La ciencia de la lógica, de Hegel, que por sí misma requirió ocho semestres. En segundo lugar, el curso dedicado a la explicación de El ser y el tiempo, comenzado en 1942 y seguido sin interrupción hasta 1947. En tercer lugar, los dos cursos sistemáticos: el de Metafísica, leído a lo largo de 1960 y publicado después con el título De la filosofía, y el de Antropología filosófica, leído en los dos semestres de 1962, y publicado postumamente como Del hombre. En último término, el Seminario de filosofía moderna, dedicado sólo a profesores de la Facultad, cuya sesión pública de 1959 dedicada al centenario de Husserl descubrió el nuevo giro de las orientaciones filosóficas que iniciaban entre nosotros su vigencia.

Fernando Salmerón

Documentos de José Gaos